Guillermo Moscoso
Un giro teológico en el arte
Noviembre 2022. Guillermo Moscoso
se apropia de un gran espacio en nuestra Casa del Arte. Según el texto
curatorial, dicha apropiación moviliza un bloque de múltiples metáforas visuales
para dar cuenta de la pandemia en que nos toca vivir (o morir) y del control
biopolítico que ello implica.
Sin embargo, quien haya estado
atento al Opus moscosiano, recordará
la insistencia que ahí se hace en cierta simbología religiosa católico-mariana.
¿Qué puede justificar esa estrategia?
Es en este punto que propongo que
el proyecto de Moscoso deviene reflexión teológica y, por consiguiente,
antropológica.
Ejercitar tal reflexión desde su arte,
implica distinguir la venda que oprime del apósito que sana y libera, es tam
bién
considerar cuánto de vedado hay en lo vendado y cuánto de desbordamiento puede
haber en un bordado con hilos de oro.
De aceptar lo anterior, aceptamos
que con su pasión Guillermo Moscoso transparenta- simultánea y paradojalmente- dos
epistemes culturales distintos pero conectados por sus respectivas fugas: el del
Horror Vacui barroco que define la
estética religiosa colonial que, aun siendo bella, recuerda la imposición de un
reino terrenal ya caduco. Así, las metáforas que nos enrostra el artista,
marcan una espera activa, el adviento por un episteme nuevo, y sin embargo arcaico
y reconocible.
Un paradigma en que la alteridad
del Otro, no sea motivo de su negación a
priori, en que la religiosidad no sea un contrato a plazo indefinido, sino un
permanente religarse y releerse como soplo y murmullo místico y liberador. Como
ese río en el paisaje al que clama Moscoso, llámese Jordan o Bío Bío.
Edgardo Neira
Departamento de Artes Plásticas
Universidad
de Concepción

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