Hermanos en la virtualidad.
Motivado por las circunstancias, algunas favorables y otras no
tanto, motivado también por gente amiga y enemigos decentes, he decidido compartir
un Blog que trate sobre diversos
temas, pero siempre desde mi condición de amante de todo aquello que es amable;
aunque, como sabemos, amar algo o alguien no es garantía de buen
comportamiento: ni civil, ni militar ni eclesiástico, de hecho, muchas veces ocurre al revés y entonces se termina
en excesos o fanatismos de todo tipo. Depende, pero no es la idea.
Por consiguiente este
blog, cuyo nombre será Puente 7, tratará de operar como un pasadizo de cortes y conexiones más bien celebratorias
que priorizará la visualidad de las artes desde nuestra localidad, ubicada, por
si no lo sabe, a 36° de Latitud Sur y a 73° de Longitud Oeste; con una
elevación cercana a los 12 metros sobre el nivel del mar.
Puente 7 corresponde a un concepto de
servicio rural que se alimenta de recuerdos de infancia. Es que siendo niño, a
fines de los años ´50, era común que los penquistas fuésemos de paseo veraniego
a los numerosos puentes que cruzan sobre el río Andalién. Este río se caracterizaba
por la tibia claridad de sus aguas, por su arena de rubio maicillo, su escaza
profundidad y la lentitud de su fluir. A diferencia de su enorme vecino del
sur, el Bío-Bío, río de arenas oscuras, de orillas gallardas y belicosas según
el decir de la historia. Ir de paseo al Bío-Bío es viajar junto la muerte.
Conectar con Puente 7
pretende, en cambio, ir por un chapoteo de palabras, un dejarse llevar un tanto
suave y acogedor, pero igual de atento a los médanos, a sus inesperadas aceleraciones y a sus sospechosas lentitudes
de pozón, atentos a un fluir provincial más que de provincia.
Edgardo Neira
Artista Principiante